Las putas en Vigo no se concentran en un barrio de neón ni en un local a pie de muelle. Putas Vigo es un mercado de independientes: publican anuncio, filtran por WhatsApp y reciben en piso o salen a hotel. El centro encabeza el volumen de fichas, Traviesas va detrás y Samil gana peso cuando llega el calor. Según nuestras estimaciones, de confirmar la cita a picar en recepción pasan entre 20 y 40 minutos.
La ciudad es la más poblada de Galicia, con unos 300.000 habitantes en el municipio y un área que cada mañana empuja gente desde Mos, Nigrán, Cangas y O Porriño. Ese tamaño da para elegir origen, trato y sitio, y sigue siendo lo bastante corto para que una salida no se convierta en un viaje. Quien ha citado en Madrid echa de menos el volumen; quien cita aquí gana en tiempos y en que, casi siempre, habla con ella y no con una centralita.
La demanda es local. Hay picos claros: CONXEMAR en octubre, cuando los hoteles del centro y de Beiramar se llenan con meses de antelación; los partidos del Celta en Balaídos; el verano de Samil y las Cíes; puentes y Navidad. El resto del año el ritmo es de residentes, de gente que trabaja en el puerto o en el polígono y de quien duerme una noche en Urzáiz o en Vialia. Según nuestro recuento de anuncios activos, en un mes normal rotan entre 80 y 140 fichas; en feria o puente esa cifra sube con facilidad por encima de 180.
Las escorts en Vigo casi no pasan por agencia. El anuncio vive en clasificados —Loquosex, listados locales, portales de escorts— y el contacto es directo: llamada o, mucho más a menudo, WhatsApp. Ella pregunta zona, hora, servicio y si es piso o salida. Tú preguntas tarifa, qué entra, si hay duchas, si admite besos y francés natural, y si las fotos son del día. Si el tono encaja, se cierra. Si pide un adelanto por Bizum a un nombre que no coincide, o se niega a una videollamada de diez segundos cuando el anuncio es nuevo, el perfil se descarta y se pasa al siguiente.
Hay tres bloques que se pisan en los mismos portales. El primero son las prostitutas y escorts que anuncian servicio sexual explícito: francés, completo, anal, trío, fetiche, ducha conjunta, trato de pareja. El segundo son las masajistas, a menudo con camilla en piso, que venden relax y acaban en cuerpo a cuerpo o en final feliz si se acuerda. El tercero son los travestis y las escorts trans, con menos fichas pero una demanda estable y tarifas que, según nuestra investigación, se sitúan un peldaño por encima de la media cis.
Las independientes mandan. Hay pisos con dos o tres chicas, algún grupo que rota por Galicia una semana y anuncios de novedad que duran cuatro días y desaparecen. Las gallegas fijas son menos de lo que parece desde fuera: el grueso son latinas —colombianas, brasileñas, venezolanas— con una capa de españolas, alguna mexicana y, en masajes, perfiles asiáticos. El trato de novia, los besos y el francés natural son lo que más se pide en el primer mensaje. Lo que menos se negocia a última hora es el precio: quien llega al piso a discutir la tarifa suele quedarse sin cita.
Vigo no tiene un único corredor. Las putas en Vigo se reparte entre el centro comercial y hotelero, el ensanche de Traviesas, la costa de Samil y barrios residenciales con piso discreto. Coia, Bouzas y Teis aparecen menos en los titulares y más en los desplazamientos de quien vive allí o de quien pide salida a domicilio.
| Zona | Qué pesa | Cuándo | Llegada a hotel |
|---|---|---|---|
| Centro (Príncipe, Urzáiz, Areal, García Barbón, Vialia) | Más fichas, más hoteles, más paso | Todo el año | 15-25 min |
| Traviesas / Plaza de América | Pisos, residencial, bien comunicado | Entre semana y fines | 20-30 min |
| Samil | Apartamentos, ambiente de playa | Junio a septiembre | 25-40 min |
| Coia | Barrio grande, salidas y algún piso | Diario | 20-35 min |
| Bouzas, Teis, Navia, O Calvario | Menos volumen, más domicilio | Entre semana | 25-40 min |
El centro es el sitio con más anuncios y más hoteles. Príncipe, Urzáiz, García Barbón, Areal, Porta do Sol, Plaza de Compostela y el entorno de Vialia concentran el paso de quien viene de fuera y de quien trabaja en oficinas o en el puerto. Una escort que anuncia «Vigo centro» suele recibir en un piso a pocos minutos a pie de esas calles o salir a un hotel de la misma zona. La discreción aquí es de gente: hay movimiento a cualquier hora, un taxi no llama la atención y el tiempo de llegada es el más corto de la ciudad.
Quien duerme en un hotel de Urzáiz o junto a la estación tiene la cita más simple: se confirma, se baja a recepción o se espera en la habitación, y en veinte minutos está. Según nuestras estimaciones, más de la mitad de las salidas a hotel de la ciudad acaban en este radio. El Casco Vello queda al lado y se usa menos para recibir: las calles son estrechas y el piso discreto se busca más hacia el ensanche.
Traviesas —As Travesas, Plaza de América— funciona como segundo centro. Es residencial, comercial y está enganchado al resto de la ciudad por Castelao hacia Samil y por el eje que baja al centro. Ahí hay pisos de independientes que atienden con cita previa, a menudo el mismo día. El ritmo es de vecindario: menos turismo, más gente de Vigo que se desplaza en coche o en bus y quiere un sitio cercano sin cruzar media ciudad.
Para una salida, Traviesas es cómoda: Balaídos queda a un salto, Coia al lado, el centro en diez minutos. Quien anuncia «Traviesas» suele ser perfil estable, no novedad de tres días. Eso no garantiza fotos reales; sí suele garantizar que el piso existe y que la hora se cumple.
Samil es la costa urbana. En invierno hay pocas fichas fijas. En verano aparecen apartamentos, chicas de paso y salidas a hoteles de playa. El ambiente es otro: más tiempo, más cita de tarde, más quien baja de Nigrán, Baiona o Cangas y no quiere meterse al centro. El trayecto desde el centro ronda los 25-40 minutos según el tráfico de Castelao, y eso hay que contarlo en la tarifa de salida.
No es un barrio de locales. Es piso o apartamento, a veces con terraza y ducha, a veces un estudio alquilado por semanas. Quien busca algo rápido a las dos de la tarde de un martes de febrero no mira Samil; mira el centro o Traviesas.
Coia es uno de los barrios más poblados de Vigo, del orden de 30.000 vecinos, pegado a Traviesas y con Castelao como vía hacia Samil. Hay menos anuncios «en Coia» que «en el centro», y más salidas a domicilio de quien vive en los bloques o pide que vayan a un hotel cercano. Bouzas tira al puerto y a Beiramar; Teis, al otro lado, hacia Redondela; Navia y O Calvario aparecen cuando alguien pide cercanía a su casa. El volumen es menor. El tiempo de llegada, mayor. La cita funciona igual: WhatsApp, tarifa, piso o salida.
Una escort en Vigo es, en la inmensa mayoría de los casos, una independiente. Publica ella, cobra ella, decide ella si recibe o sale. Hay pisos compartidos —dos o tres chicas, un recibidor, turnos— y hay particulares que atienden solas. Lo que casi no hay es agencia con centralita, chófer y tarifa única. Eso cambia el trato: el primer filtro es el mensaje, no un listado con fotos de estudio.
Las putas de Vigo que aguantan meses en el mismo anuncio suelen ser las que reciben en piso fijo, contestan en el día y no cambian de fotos cada semana. Las de paso —«novedad», «recién llegada», «últimos días»— ocupan una parte grande de Loquosex y de los portales de escorts, y muchas están de verdad cuatro o cinco días antes de ir a Pontevedra, Santiago o A Coruña. Eso no las hace peores; las hace distintas: hay que cerrar pronto y no dar por hecho que estarán el viernes.
El servicio que más se pide es el de siempre: besos, francés, completo, ducha, un rato de conversación si la cita es de una hora. Luego está quien pide anal, trío, fetiche, ropa concreta o una noche con cena. Eso se habla antes, no en el rellano. El masaje erótico se anuncia a parte, aunque a menudo lo ofrezca la misma chica que también hace citas sin camilla. Las escorts de lujo —cena, evento, viaje— existen, pero son pocas; Vigo no es un mercado de acompañante de hotel cinco estrellas. Según nuestras estimaciones, menos de una de cada diez fichas activas se mueve en ese rango.
El esquema se repite. Se escribe por WhatsApp, se acuerda hora y sitio, se confirma una hora antes. En piso, se llega puntual, se paga al entrar —efectivo, a veces Bizum en el momento, casi nunca adelanto— y hay una ducha. La sesión de 30 minutos es la más corta y la más tensa: hay poco margen para el trato. La de una hora es la que manda. La de dos horas o la noche incluyen, si se ha hablado, algo de copa, de conversación y de no mirar el reloj a cada rato.
En hotel, ella sube o se espera en el hall según el sitio. Los hoteles del centro y de Vialia están acostumbrados a visitas; no hay que dar explicaciones en recepción. En domicilio, la discreción la pone quien invita: portal, vecinos, hora. Muchas independientes de Vigo salen a domicilio en Coia, Navia o Teis y no reciben en su propio piso. El recargo de salida cubre taxi y tiempo; no es un capricho.
Vigo está por debajo de Madrid y de Barcelona. No hay tarifa oficial, y cada independiente pone la suya. Según nuestras estimaciones, construidas a partir de lo que se ve en anuncios y de lo que se mueve en ciudades de tamaño parecido, estos son los rangos que se encuentran de verdad:
| Tiempo | Piso, independiente | Salida a hotel o domicilio |
|---|---|---|
| 30 minutos | 50-80 € | 70-100 € |
| 1 hora | 80-150 € | 100-180 € |
| 2 horas | 140-250 € | 160-280 € |
| Noche (unas 8 h) | 400-650 € | 450-750 € |
| Masaje 1 h (con final, si se acuerda) | 60-120 € | consulta |
| Escort trans / travesti, 1 h | 100-180 € | 120-220 € |
Por debajo de 50 € la hora, en esta ciudad, el anuncio huele a cebo o a fotos prestadas. Por encima de 250 € la hora ya se entra en un perfil que se vende como exclusivo: menos citas, más filtro, a veces cena. El francés natural, los besos y el anal no siempre van en el precio base; se preguntan. El trío y la pareja pagan más. Según nuestra investigación, una noche completa con cena en el centro queda, en la práctica, entre 500 y 800 € cuando el perfil es estable y no una novedad de paso.
Se paga en mano al llegar. El Bizum en el rellano se ve. El adelanto «para reservar» a un número que no es el del anuncio es el clásico. Quien trabaja en serio no necesita ese dinero el día anterior.
El masaje erótico en Vigo es un anuncio paralelo, no un anexo. Hay masajistas con camilla, aceite, ducha y un piso acondicionado —luces bajas, música, tiempo de verdad— y hay escorts que añaden «masaje» al texto para salir en más búsquedas. La diferencia se nota en los primeros mensajes: la primera habla de técnicas, de duración, de si hay lingam o cuerpo a cuerpo; la segunda pasa rápido al completo.
Según nuestras estimaciones, una sesión de una hora en piso queda entre 60 y 120 €. El final feliz se acuerda, no se da por hecho. Hay perfiles asiáticos centrados en relax y hay latinas que combinan masaje y cita clásica. También hay quiromasajistas que anuncian en los mismos portales y que no ofrecen nada sexual: el texto lo dice, y conviene leerlo. Coia, Traviesas y el centro concentran la mayoría de camillas; las salidas a hotel para masaje son menos frecuentes porque el material pesa.
Los travestis en Vigo no son un extra del listado femenino: son un circuito propio, más pequeño y más pedido de lo que el número de fichas sugiere. En Loquosex y en los portales de escorts suelen aparecer media docena a una docena de anuncios activos, con mucha rotación: novedades de paso, alguna fija con piso en el centro, perfiles que un mes están en Vigo y al siguiente en Pontevedra o en A Coruña.
Una escort trans en Vigo anuncia lo mismo que en el resto de España: activa, pasiva o versátil, francés, completo, a veces fetiche o dominación, piso discreto o salida. El trato se pide femenino y el filtro por WhatsApp es el mismo, con más insistencia en las fotos reales —cuerpo, cara, si hay o no hay cirugías— porque el desajuste entre anuncio y persona es el motivo número uno de citas que se caen en el portal. Según nuestras estimaciones, la hora en piso ronda 100-180 €, algo por encima de la media cis de la ciudad, y la salida a hotel se paga como tal.
El centro y Traviesas concentran casi todo. Samil, en verano, aparece alguna ficha de paso. No hay un local trans de referencia a pie de calle que marque el mapa: otra vez piso, hotel y WhatsApp. Quien cita por primera vez suele pedir una videollamada corta y un texto claro de servicios; las que trabajan en serio lo dan sin drama.
Pontevedra no es un barrio de Vigo. Es la capital de la provincia, a unos 25-30 minutos por la AP-9, con su propia escena de putas y escorts independientes. El volumen es menor que el de Vigo, el ritmo es más de ciudad media y hay quien se desplaza de una a otra: chicas de Vigo que salen a un hotel de Pontevedra, perfiles de Pontevedra que bajan a Vigo un fin de semana. Quien vive en la capital y cita allí ahorra el viaje; quien está en Vigo no necesita «ampliar» a Pontevedra salvo que el perfil concreto esté allí.
O Porriño es otra cosa: polígono, A-55, quince minutos desde el sur de Vigo. Hay putas en Porriño y alguna escort que anuncia Porriño como base y sale a Vigo, a Mos, a Tui o a Salceda. El volumen es pequeño. Muchas fichas que salen en búsquedas de Porriño son, en realidad, independientes de Vigo dispuestas a desplazarse. Preguntar «¿estás en Porriño o sales desde Vigo?» evita un taxi de más y una tarifa de salida hinchada. Lo mismo vale al revés: una cita en piso en Porriño no se improvisa como una en Urzáiz.
Ponteareas queda hacia el interior, a unos 25 minutos. Las putas en Ponteareas son pocas; el anuncio típico es de salida —Vigo, Porriño, Salvaterra, Mondariz— más que de piso fijo en el pueblo. Quien busca algo esta noche en Ponteareas suele acabar citando en Vigo o esperando a un perfil de paso. No es un fallo de la zona: es el tamaño. Redondela, Nigrán, Gondomar, Cangas y Moaña funcionan igual: más demanda que oferta local, y Vigo como sitio al que se baja o del que se sale.
El anuncio bueno en esta ciudad es corto y concreto: zona real (centro, Traviesas, Samil, Coia), tarifa, piso o solo salidas, servicios, fotos recientes, WhatsApp. El anuncio hinchado promete todo, no dice barrio, copia el mismo texto que otras tres fichas y usa fotos de catálogo. Las independientes serias contestan en el día, no mandan un menú de diez líneas y no piden el DNI por el chat.
WhatsApp es el canal. Se escribe a una hora razonable, se va al grano y se confirma. Las llamadas entran cuando el anuncio lo dice; muchas independientes de Vigo no cogen números ocultos. Telegram aparece en algunos perfiles y no cambia el fondo. Loquosex concentra una parte grande de los textos más explícitos —prostitutas, travestis, masajes— y los portales de escorts, los perfiles con más foto y más filtro. Se mira en varios; no se paga por «reservar» en ninguno.
El retrato tipo de las putas en Vigo, si se mira un mes de clasificados, es este: latina de entre veinte y pocos y cuarenta, independiente, piso en el centro o en Traviesas, tarifa de hora en el tramo 80-150 €, WhatsApp, salidas a hotel con recargo. Encima hay maduras españolas y gallegas, brasileñas de paso, venezolanas, alguna mexicana, masajistas asiáticas y el bloque trans. Abajo, en número, las gallegas jóvenes fijas y los perfiles de lujo de cena y viaje.
Lo que más se pide, por orden aproximado según lo que se lee en los propios anuncios y en lo que ellas contestan: francés natural, besos, completo, ducha, trato de pareja, anal, masaje, trío, fetiche. Lo que más se niega: menores de edad en cualquier sentido, grabaciones, otros hombres en el piso sin avisar, y el no pagar lo acordado. El resto —hora, zona, piso o hotel— es logística.